
La mayoría de estos problemas tienen su origen en la falta de adaptación en la infancia, los problemas en las relaciones con los compañeros del colegio que desembocaron en un aislamiento superior a lo normal durante la adolescencia.
Todo ello unido al sentimiento de ser diferente, a que los demás te vean diferente, con lo que ello supone de rechazo insconsciente o manifiesto, hace que muchos superdotados al crecer sufran lo que hemos llamado "el complejo de patito feo" que podríamos resumir como:
"Soy diferente, soy menos válido que los demás"
No llamar la atención, e incluso dejar de estudiar para no destacar como el empollón de la clase, pueden ser estrategias efectivas que algunos ponen en marcha para integrarse mejor. Algunas de estas estrategias de ocultamiento son especialmente bien desarrolladas por las niñas superdotadas que así pasan desapercibidas en su entorno.
Al llegar a la edad adulta a un superdotado le pueden faltar un montón de habilidades sociales, básicas para poder enfrentarse al mundo laboral, y también para poder buscar una pareja y mantener unas relaciones satisfactorias con amigos, familia, etc.. y como no podemos vivir aislados y ser felices, se potencian los sentimientos de baja autoestima, fracaso personal y desmotivación.
En estos casos el conocimiento del origen de los problemas es muy importante para enfocar correctamente las soluciones, que en general pasan por un entrenamiento específico en habilidades sociales, y en programas de mejora de la autoestima.
En la medida en que estas medidas se toman antes, se pueden normalizar las conductas y los sentimientos generándose un mayor sentimiento de bienestar.